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ORGANIZACIONES SON ACTORES CLAVE EN LA RECONSTRUCCIÓN DE UNA SOCIEDAD CON IGUALDAD DE OPORTUNIDADES

Maria Fernanda Parra Sánchez, Team Leader Bienestar y Calidad de Vida en KPMG en Colombia

 

Hacer parte de la fuerza laboral formal se ha vuelto un privilegio especialmente para los jóvenes, población menor de 25 años. De acuerdo con las cifras presentadas por la OIT en su informe “Tendencias mundiales del empleo juvenil 2020. La tecnología y el futuro de los empleos”[1], la población de jóvenes si bien ha aumentado a nivel mundial de 1000 millones a 1300 millones en los últimos años, solo 497 millones de jóvenes cuentan con empleo o se encuentran desempleados, sin contar con aquellos jóvenes caracterizados como “ninis” (ni estudian, ni trabajan), que no encuentran una oportunidad laboral y tampoco tienen acceso a educación.


Por otro lado, las cifras de ocupación laboral en Colombia de jóvenes menores de 28 años para el primer trimestre de 2021 de acuerdo con el DANE, se sitúa en un 42.3% de ocupación[2], siendo las mujeres jóvenes la población con menor oportunidad de acceder a un empleo. Tanto a nivel mundial como a nivel país, las estadísticas no son alentadoras para las juventudes, siendo una situación que no solo los está aquejando en la actualidad, sino que tiene un impacto a mediano plazo sobre nuestro entorno, manifestándose en una nueva generación desalentada frente a las oportunidades de crecimiento económico, profesional, una fuerza laboral sin entrenamiento suficiente en habilidades técnicas y competencias blandas necesarias para afrontar los cambios constantes de una era digital, y por último, una generación con una visión de futuro vaga debido a la incertidumbre y la inestabilidad.


Ante esta situación ¿Cuáles son algunas de las acciones que como organización se pueden hacer para transformar una realidad que preocupa a todos?

Para empezar, hay que realizar un diagnóstico de la huella poblacional: ¿se cuenta con población joven en la empresa?, ¿Qué cargos ocupan?, ¿Se está desarrollando y aprovechando sus conocimientos?, ¿Crecen en la organización?, ¿Están llegando a posiciones de liderazgo? Estas son algunas de las preguntas clave que las organizaciones se podrían hacer para examinar y diseñar un programa a la medida que atraiga, seleccione, forme y fidelice el talento joven.


Como segunda medida, revisar las políticas de contratación y programas de vinculación de talento joven, ya que éstas deben garantizar empleos de calidad, sin referirse a salarios extraordinarios y poco sostenibles, sino a modelos de contratos que brinden seguridad, tranquilidad e igualdad de condiciones laborales. Así mismo abrir canales de comunicación efectivos y diversos como: redes sociales, alianzas con instituciones educativas técnicas, tecnólogas, profesionales y programas de trainees que faciliten la transición de la etapa educativa a la etapa productiva.


Una vez que las organizaciones cuenten con una población joven aspirante a trabajar, se debe garantizar un proceso de selección alineado a los valores y propósito de la empresa. Una de las causas por las cuales los jóvenes no son contratados en organizaciones se debe a que se abren vacantes en las que se requieren jóvenes recién egresados con mínimo 1 año de experiencia en roles que no han tenido la oportunidad de ejercer. La invitación es a creer en los jóvenes, a dar la oportunidad de adquirir el conocimiento en habilidades y conocimientos técnicos en las organizaciones, ser mentores de esos conocimientos y enfocarse en un proceso de selección encaminado en identificar los valores, propósito y competencias blandas como pilares que dictarán el éxito y la permanencia del profesional en las empresas.

Retarse como organización y potencializar las capacidades de los jóvenes talentos, atreverse a inspirarlos a través de la visión de futuro, desafiar a los líderes a formar, compartir la experiencia, guiar y brindar las herramientas necesarias para que puedan realizar sus funciones con éxito. Apostar a co-crear, aportando experiencia, escuchando sus puntos de vista, promoviendo sus habilidades digitales, de innovación y creatividad para re imaginar las empresas.


Por último, incentivar a los jóvenes a creer de nuevo en las organizaciones, en un futuro en donde la igualdad de oportunidades prime para todas las generaciones. Es el momento en el que el sector empresarial, puede ser el protagonista en la reconstrucción de una sociedad con igualdad, una calidad de vida digna para familias jóvenes y el aprovechamiento de talentos para avanzar en un sistema productivo próspero, competitivo y sostenible. Es la ocasión de creer en las juventudes, de poder aprovechar la experiencia de las diferentes industrias en formar a los líderes del futuro, en las competencias y conocimientos que se requieren para continuar avanzando y diseñar desde ahora las sociedades prósperas que todos soñamos.

[1] Tendencias mundiales del empleo juvenil 2020: La tecnología y el futuro de los empleos. 9 de marzo de 2020. Tomado el 4 de julio de 2021 de la página electrónica https://www.ilo.org/global/publications/WCMS_737662/lang--es/index.htm [2] Mercado laboral de la juventud. Información febrero 2021 - abril 2021. Tomado el 5 de julio de 2021 de la página electrónica https://www.dane.gov.co/index.php/estadisticas-por-tema/mercado-laboral/mercado-laboral-de-la-juventud

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